jueves, febrero 22, 2007

De meretrices y bandoleros


A propósito de la "desmovilización" de las paramilicias, es interesante ver que además del obvio cariz politico que ha desencadenado su reagrupamiento, la médula de las causas que lo soportan es, una vez más, el cortoplacismo de la mente humana que, por primera vez en este blog, no está enmarcada en nuestra idiosincracia. Es universal.

Para ilustrarlo, usemos una analogía, que funciona igual desde tiempos inmemoriables.La prostitución.

Consideremos los tópicos siguientes:

1. Su sostenibilidad en el tiempo.

Es claro para todos que es el oficio (entendido como profesión) más antiguo de la humanidad. ¿Por que?. Porque surge de la suma de dos componentes que se realimentan positivamente: Ilegalidad producto de una necesidad inmoral y el sujeto que la satisface, y dinero rápido y en grandes volúmenes como producto de la satisfacción de necesidades entre los actores involucrados.

2. El ingreso "al medio".

Generalmente quienes ingresan al mundo del guarraje lo hacen inicialmente por necesidades económicas muy fuertes, inducidas a la fuerza y en menores proporciones por vocación. La historia se divide en el antes del primer, y despues del primer. En la primera, miseria y dignidad. En la segunda, oprobio con la barriga llena.

3. La proclividad de sus actores.

Tanto para el (la) ramero(a), como para su cliente, es dificil dejar el camino que se comenzó. Es muy complicado para alguien saber que puede poseer a quien quiera mientras tenga los medios y que, por el contrario, a la manera legal debe seguir un protocolo muy complejo y harto desgastante para satisfacer su deseo. De la misma forma, el (la) ramero(a) dificilmente podrá devolverse una vez haya tomado el camino pues ya sobrepasó la parte más dificil que era la negación de su propio ser. La destruccion de su autoestima. Lo que viene en adelante es solo ganancia. Dinero relativamente fácil pero en cantidades no comparables al trabajo "decente", sino muy superiores.

4. La autoinmunidad del círculo.

Querer escapar, además de la proclividad de los actores mencionada anteriormente, esta limitada por la coaccion. Una vez se es ramero (a), nunca más perderá esa condición. Se llevará en la conciencia y en los ojos morbosos de alguno hasta la muerte. Aun en el caso de abandonar la profesión, siempre habra el riesgo que salga a flote en el momento más inoportuno. Ante los hijos, los padres, el cónyuge. La conciencia calla en el 90% de los casos pero aquellos que conocen el secretico son testimonios de un pasado que se desea olvidar. Y son precisamente ellos quienes extorsionan mentalmente al ramero (a) para que se quede. Para que no salga a perder el tiempo en una vida que supuestamente no le pertenece.

5. La desesperanza como motor de la amoralidad.

Bajo el panorama de desesperanza de salir del circulo, el corazon del hombre se va dejando viciar cada vez más. Al principio,se maneja cierta moral, cierto marco "ideológico" con el oficio. Nada de "vainas raras". Con el correr del tiempo, esas hormas van cediendo hasta el punto de permitir cualquier aberración a cambio de dinerillo. Los mas curtidos al final suelen meterse en otras esferas de la ilegalidad que por su naturaleza redundan en más ingresos. Y por supuesto en mayor autodestrucción.

Usando el método de sinéctica, podemos extrapolar estas causas y sus efectos al modelo de la desmovilización:

1. El pillaje, el bandolerismo, es la fase estable del reclutamiento de paramilitares (ó guerrilleros). Se basa en la incorporación de un grupo de personas para que trabajen al margen de la ley a cambio de vivir (en el caso de los guerrillos) o de comida y bienestar (en el caso paramilitar) no comparables a los valores esperados en su vida comun y corriente. Es un oficio, si bien no tan antiguo, igualmente madurado y hasta curtido, aderezado por ideas de comunismo y/o pie de fuerza en nuestro caso colombiano. Entrevera la desigualdad social y la desaparición de la clase media con la necesidad de salir de la miseria del 70% del país al precio que sea. Y aun en el modelo comunista o socialista, quienes han visitado China o Rusia se podrán dar cuenta que las desigualdades sociales son igualmente marcadas que en el modelo capitalista salvaje impuesto por occidente. Esta diferencia de clases hace sostenible este pillaje en el tiempo. No solo aqui.

2. Sin embargo, el medio del conflicto armado colombiano presenta unos caldos de cultivo inmejorables para el pillaje. Al ser organizaciones gigantes quienes lideran estos comportamientos, da cierto estátus, cierto posicionamiento social el pertenecer a ellas. El ingreso a sus filas en uno y otro caso, pero mas marcadamente en las guerrillas es por la fuerza. En el caso paramilitar generalmente es por vocacion proclive al pillaje y a la ampulosidad de poseer un arma y en un porcentaje inferior al 5% en uno y otro bando, se da un romanticismo ideologico basado en modelos de otras latitudes como Cuba o los paises asiáticos. En cualquier caso, el pillaje como vocación o como resultado del curtimiento del alma tiene un hábitat propicio para su germinación.

3 y 4. Igual que en el caso del guarraje, una vez se es guerrillo o paraco nunca más se quita ese estigma. El desmovilizado ante sus antiguos compañeros tiene el cariz de traidor y ante la sociedad a la cual nuevamente se integran los señala eternamente. Hay igualmente una autonegación. E igual que en el caso del guarraje, los lideres de los bloques o comandos se encargan de inculcar a sus soldados que el reintegro a la vida civil es una perdedera de tiempo por los casos antes expuestos, condimentados además por la amenaza de muerte que se cierne con los desertores de uno y otro grupo.

5. Lo peor de todo es el completo degeneramiento de la conciencia social. Por muy obligado que sea ud. al ser reclutado,tarde o temprano tendrá que robar o matar para sobrevivir. Y eso endurece el corazón. Bien se dice que el asesino solo siente verguenza de su primera víctima. Las demás son inercia. Y a medida que la vida en el monte se va haciendo familiar, tambien se familiarizan las actitudes propias del pillaje. Total para escalar en estas organizaciones en busca de un bienestar hay que ser más avezado. Más duro. Mas bandido. En esencia, la guerra en Colombia descompone el alma de sus milicianos.

Bien, conclusiones:

i) Al margen del caracter político del conflicto armado y la lucha por el poder, los elementos conformantes de los ejercitos van a preferir el pillaje por encima de cualquier oficio sacrificante a cambio de un salario mínimo, montada en transmilenio, arriendo costoso, comida limitada. Despues de conocer la indignidad de la guerra hay acaso una moral que satisfaga la sed de bienestar de un pueblo miserable como el nuestro?

ii) Quienes se benefician con esto, es decir los traficantes de armas y los sectores del poder que manejan la "Defensa" del país, mantienen muy bien engrasada la maquinaria para brindar el oscuro horizonte que he descrito anteriormente, de forma que sea sostenible en el tiempo. Como proxenetas de la sociedad.

iii) Desmovilizar, muy a mi pesar siendo pacifista y conciliador, no es la solución. Un niño reclutado a los 15 y que se reintegra a la sociedad a los 20 no sabe hacer con sus manos nada distinto a matar,robar o violar. Se necesita una mansedumbre de corazón muy grande para renunciar a las viejas costumbres y comenzar de cero. Tal vez como mencionó un amigo,trabajando de aseador para la unica empresa de aseo de areas comunes de Bogotá, viendo la indolencia de la gente que a diario pasa junto a él y no se da cuenta de su necesidad de comprensión. Le va mejor como apartamentero. O al servicio de un grupo de hampones de los cuales cualquier ciudad del país tiene cientos. La mayoría sin embargo, vuelve a las armas tarde o temprano.

La limpieza social se basa en estos postulados pero tampoco es la solución. Total violencia genera violencia y muerte genera venganza, que atiza una vez más el origen de nuestros conflictos.

Que queda por hacer entonces?

En mi humilde opinión, la solución no es del corto plazo. Se necesitarán generaciones enteras que en su simiente adolescan del animo revanchista que sostiene el conflicto armado de los últimos 60 años. Generaciones sensibilizadas socialmente desde sus hogares que crean en el valor de su tierra que los ampara y que los haga valerosos ante el acoso de los grupos ilegales. O al menos que les muestre que huir siempre es mejor que caer en sus garras. Que hereden a sus hijos el amor al trabajo y no el revanchismo.Pero nada de esto es posible sin inversión social en educación, salud y alimentación. Ningún gobierno se echará al hombro el lastre de no "hacer algo por la seguridad democrática" transfiriendo los fondos de capital para la guerra en otras aplicaciones más útiles. Y menos por 4 o 5 periodos presidenciales. Siempre hay urgencias de la turba enardecida que acabarían por la ingobernabilidad de la nacion.

La solución no va a ser inmediata. El lecho de los rios labra la piedra durante siglos para tornearla.

miércoles, febrero 07, 2007

Rabos de paja

Es increible que por primera vez, así sea nominalmente, estoy de acuerdo con Alvarito en una frase que contextualmente es lo único bueno que le he escuchado en los cinco largos años de su reinado: - Se debe hacer un juicio de responsabilidades al Estado.

Como éste no es un blog que se dedica a los ya rancios discursos políticos a los cuales está acostumbrado el país, ni mucho menos a debatir sobre sus actores, (payasos es un nombre más adecuado), veremos la frase en el ámbito que realmente nos debe interesar: Cual debe ser la posición que debe tomar el ciudadano de a pie ante esta proposición?

Por supuesto que hay que hacer ese juicio. Pero el Estado somos todos y a todos nos cabe una responsabilidad inmensa en ésta crisis ética de la cual está enfermo el país. Si la ley castigara la negligencia, debería construir una cerca alrededor de la periferia de Colombia. Pero no como el caso de E.U. que busca frenar el éxodo de inmigrantes. Sería una cárcel para condenarnos a todos. El único indultado sería el campesinado, que para las actuales condiciones de miseria, debería darsele el título de esclavo porque es lo que más se asemeja a su triste condición.

El resto, merece ser fustigado por ser tan complaciente con cada vestigio de corrupción que contempla pusilánime. Por ser tan permisivo con las medidas injustas que se toman en las esferas administrativas del país. Por no tener el hígado para unirse y revolucionarse pacíficamente contra ignominias que van desde el orden local (por ejemplo las cuotas extra que se deben pagar en los conjuntos habitacionales por cuenta de las malas administraciones) hasta las de orden nacional (como el impuesto cínico del 4 por mil cuando se originó para tapar el huequito de un ladronzuelo que, a todas estas anda por ahi fresco de la vida gastando los milloncitos del ahorro de muchas personas).

Protesta pacífica? Si claro. A las patadas no se resuelve nada. Que tal por ejemplo un esfuerzo similar al que debe hacerse cuando hay paro de transporte, pero en su forma dual: Durante un día entero no se va a hacer uso del sistema Transmilenio. O del sistema bancario. Las pérdidas por un chistecito de esos son tan cuantiosas que definitivamente tendrían que reevaluar si las cosas se modifican.

La culpa es de cada uno de nosotros. La valentía no es precisamente la virtud nacional. Vivimos amedrentados. Nos da miedo protestar porque la violencia es tan dura que a toda costa, incluso a la de nuestro propio detrimento, buscamos la salida no polemizante a cada cosa que nos pasa.

Pero las dos faltas más graves, por las cuales nos deberían ahorcar, son la indiferencia y el olvido. El olvido permite debacles como la eleccion de Pastrana Jr. como presidente; Samper como embajador; Peñalosa como inminente burgomaestre de la capital. Y hay mil casos que rebosarían este ya de por si denso post.

La indiferencia es como el lupus: Una enfermedad autoinmune que se basa en no reconocer las células del entorno como parte de un único cuerpo, razon por la cual sus vecinas deciden atacarlas como si fueran un intruso. La actitud del citadino frente al desplazado, frente al indigente es inmisericorde. Se acepta como parte del equilibrio social. Pero más grave la indiferencia ante el ladron, ante el pederasta de familia, ante todos y cada uno de los seres abyectos que pululan en cada esquina hacia donde se mire. Todo nos importa un sieso.

Hay pues, alguna autoridad moral para juzgar a gente como Alvaro, como Belisario, como cualquier protagonista fatuo de la politiquilla criolla, si nosotros mismos dentro de nuestras micronaciones somos los más despotas, intransigentes, indiferentes y negligentes de todos?

El bienestar social y la transparecia nunca serán generados por un caudillo. Jamás. Es un problema nuclear. Celular. Desde la familia y el barrio en adelante.


Nunca!