miércoles, marzo 07, 2007

Manuel Cepeda: Uno de miles

En principio, al escuchar la noticia, sorprende que el Estado Colombiano acepte la responsabilidad en el crímen de Manuel Cepeda, dadas las actuales condiciones desfavorables con la confirmación de la infiltración las Paramilicias y su manejo mafioso al estilo clásico de los narcos de los años 90. Eso es de alguna forma, echarse un poquito más la soga al cuello.



Sin embargo, saber que el Estado lo hace no por contricción verdadera, sino para que no se le acabe de entrar el agua al barco, hace mas creible el golpe de pecho. Es claro que si el caso llegaba a las instancias de la CIDH además de las multas pecuniarias propias que le merecen por este acto de barbarie, habría un desborde del inodoro suficiente como para que el senado de los E.U. empuje la ultima instancia para descertificar a Colombia en materia de Derechos Humanos lo cual en terminos de manejo político, en las actuales circunstancias, es demasiado complejo.

Pero realmente que nos debe poner a pensar? El caso Cepeda? El caso de los magistrados y los desaparecidos del Palacio de Justicia en la nefasta toma del M19? Esos son los casos conocidos. Son los casos machacados durante mucho tiempo que hasta ahora comienzan a dárseles el manejo histórico y judicial que merecen. Pero, y los desaparecidos y asesinados anónimos? Todos aquellos que pensaron distinto y que fueron muertos por la guerrilla, por el ejercito, por los paramilitares, por los hacendados, por las bandas de maleantes urbanas? Ellos tambien merecen que sus casos sean develados.

Sin embargo, nuestro miedo es mas grande. Es mejor "no meterse en problemas". Es mejor dejar las cosas de ese tamaño. El silencio cobarde es el vector de la impunidad.

Y quien es el valiente que va a denunciar?

Quien esta dispuesto a morir, silenciado por las balas de la ignominia?

Es más. La denuncia acaso va a cambiar el statu quo? Muy dificil.

Nuestra generación esta destinada al dolor eterno.