miércoles, agosto 01, 2007

La nueva historia de Colombia se escribe caminando


Y llegó el caminante...




Típico el escepticismo de los capitalinos. Tal es su indiferencia y su frialdad con el conflicto armado que nos gobierna. Es tan proporcional a las salidas de tono de Sanchez Cristo, (en el cual la devocion es casi unánime) bajo las cuales hay que ponerle más cuidado a la basura mediática y a los que estan haciendo plata a expensas del profe, que en el símbolo simple de su marcha.




Y por que sucede esto? Simple. Porque hay una brecha insondable entre la Colombia Urbana y la Rural. Entre los 20 millones entre habitantes y miserables que plagan nuestras ciudades, y los que conocen el día a día de la guerra en el monte, en el llano, en la sierra.

Mientras el citadino ve en la televisión a un Moncayo como la forma criolla de Gandhi, el campesino ve en él su propio retrato de dolor. Mientras que el citadino comenta sobre el profe en una cena en el parque de la 93 diciendo que eso no va a servir de nada y que le parece el colmo que invada la Plaza de Bolivar, mientras traga como cerdo platos de 50 dolares per cápita, el hombre del campo ve en él a alguien que se identifica y conmisera con las noches de zozobra de pillaje de uno y otro bando. Con las madres de muchachos que deben ir a los frentes de una batalla que nunca eligieron abanderar. Con los hijos huerfanos de facto ante la ausencia prolongada del secuestro. Con los sueños truncados de familias nacientes...

Que demonios va a saber alguien de aqui si el intercambio humanitario es o no viable, a la luz del enciclopedismo de las Universidades que forman profesionales teóricos, históricos, pero no vivenciales. Que le va a doler a ud, mi estimado lector, si ud no sabe lo que es el secuestro, la masacre, la tortura, el robo, la violación y cuanta porquería se puede guarecer en el corazón de esta guerra fraticida? Para nosotros, como buenos godos que hemos sido siempre, es imprescindible la toma a sangre y fuego de unas vidas porque el Estado no puede arrodillarse ante el bandolerismo.

Y en ultimas hay mucho de cierto en eso. Que cariz político tienen acaso las FARC para que podamos confiar en que luego del intercambio no vuelvan a lo mismo?

La verdad, no hay nada que hacer en ese frente. Son un grupo ilegal, que es dueño y señor de los territorios nacionales gustele a quien le guste. Tienen la caleta más grande del mundo para esconder gente, armas y cultivos de base para drogas. Ese es el fuerte de su negocio. No lo van a regalar.

Pero usando logica de arriero es muy simple: El Estado, en las condiciones actuales, no tiene la capacidad técnica ni de inteligencia para liberar a los secuestrados. Que son muchos, la verdad. En el mejor de los casos, podemos esperar un (1) rescate exitoso por cada 2 nuevos secuestrados que se suman al bote de negociacion. En el intermedio, podemos hacer matar a los cautivos en los operativos de rescate, y en el peor, podemos dejarlos que sigan contando las horas eternas de su vida en las selvas de algun pliegue vaginal de la patria. Como se ve, el Estado y su pueblo pierde en cualquier escenario. En los casos en que todas las opciones son malas, hay que escoger la menos peor. Y la menos peor es negociar, con la esperanza de un incremento en el pie de seguridad que evite el riesgo de llegar hasta este punto nuevamente.

Abreviando. Moncayo es una voz que grita por esa opción. Por impedir que la beligerancia de los dos bandos acabe con la vida de estos inocentes. Escuchemos con atención-.