martes, julio 15, 2008

No soy un "Colombiano de Bien"

Infortunadamente no tengo conocimientos técnicos acerca de la razón por la cual los pueblos tienen una tendencia a polarizarse y de la mano, a enceguecerse ante la claridad diáfana de los hechos que suceden a nivel macrosocial. Sin embargo podría apostar que la razón apunta a la necesidad de asociarse como fundamento de la supervivencia darwiniana.

No hace mucho, creía firmemente en que el mesianismo generado por Alvaro Uribe tenía de positivo precisamente la capacidad de unificar a un pueblo que eternamente ha estado fisurado en regionalismos, credos, partidos políticos y de fútbol. Sin embargo parece que la cura es mas grande que la enfermedad.

Las cosas hoy por hoy están entre los que son Uribistas (autodenominados Colombianos de bien en cuanta comunidad virtual existe) y los que lo odian. Entre los que creen en la parusía del mesías criollo que nos saco de las entrañas del tercermundismo y lo idolatran con imagenes de plastico que se venden en los semaforos, y los que desean secretamente su muerte. No hay puntos objetivos intermedios, si es que existen.

Y lo peor de todo es que el sentido crítico y pluralista que debe tener una democracia para mantenerse a flote se está ahogando día tras dia en un hegemonismo idealista de un pueblo que mide el bienestar en la posibilidad de viajar por carretera o en el numero de shows televisivos protagonizados por el ejercito en su "funcion natural de preservar el orden institucional". El fanatismo de los dos polos llega a tal punto que ni unos ven claramente que se está dejando de lado por culpa de la guerra el desarrollo social, ni los otros que la guerra de la guerrilla es un fracaso tanto militar como politico. Se defienden las posiciones hasta tal punto de menospreciar cuestiones de ética tan claras como la inclusion de los paramilitares en la politica, como las graves intervenciones de lideres radicales de izquierda en el conflicto colombiano, alimentando viejos demonios politicos como el recelo ancestral entre venezolanos, colombianos y ecuatorianos.

Pero ninguno de los dos polos está defendiendo politicas. Ninguno tiene un marco propositivo de ideas. O tal vez si. Hay solo una. O estas con el grupo de las mayorias, de los colombianos de bien, chovinistas, de los godos amantes del brazo militar de hierro del estado, o estas contra ellos. Es decir eres un colombiano de mal, revoltoso, guerrillo, mamerto. Si hoy Ingrid Betancourt habla en la misma linea de Uribe es presidenciable. Si una semana después despotrica del mesias, habria un 90% de colombianos que no votaría por ella...

Hay solo dos tendencias a mi modo de ver:

1. La mas improbable en el corto plazo es el desatamiento de una guerra civil. Aun no hemos llegado a golpearnos masivamente en las calles por esta polarización porque los bandos en conflicto son desiguales en una proporcion de al menos 4 a 1. Sin embargo si con el tiempo se mantiene el apasionamiento de las posturas y se tiende a igualar el volumen de los dos bandos, sería inevitable.

2. La mas probable es el establecimiento de una monocracia en alguna de sus dos presentaciones: la monarquia absoluta tal y como estaba concebida en la edad media en la que los súbditos no tenian derecho a decidir sobre sus gobernantes y en la que las instituciones cumplen la simple funcion de cortesanos y que como hoy consideran a su rey como un ser metahumano; o bien el caudillismo tal y como el que llevo a miles de alemanes a matar judios y polacos bajo las ideas romanticas del Reichsfürer sin entrar en condiciones humanistas ni de ningun orden. Aqui ya estamos hablando nuevamente de indios, negros, ecuatorianos y venezolanos con un desprecio increible, como si la mayoría de los colombianos no tuviera sangre chibcha, caribe o negra o no tuvieramos mucho que agradecer a estos dos pueblos hermanos en la consolidación de la actual economía.

No soy un colombiano de bien, solo soy un Colombiano. Asi a secas. Quizás no muy orgulloso de la estupidez colectiva de mi pueblo pero si de su fraternalidad individual y de su naturaleza sencilla y algo cándida.